domingo, 18 de enero de 2015

El aceite pringa, mancha y resbala


¡Feliz año a tod@s, menos al manchador manchado, 
y enhorabuena a los #8magníficos!



Hay que tener mucho cuidado cuando se trabaja con aceite. Lo sabemos todos. Si estás cocinando, te puede saltar y quemarte. No digamos si se derrama a buena temperatura... Además de la huella candente, corres el riesgo del resbalón y, acaso, el menos importante del lamparón. En esto de los lamparones también hay categorías. Lamparilla, que apenas se nota, y que, con gracia y algo de desparpajo, se disimula. Lámpara, a secas, para la que solemos recurrir a los socorridos polvos de talco, aunque nunca son efectivos. Y, el definitivo lamparón, que causa desdoro en quien lo luce e impone el cambio de vestimenta a marchas forzadas. Eso cuando el lamparón se produce sobre un producto textil. Cuando el tal lamparón mancha lo inmaterial, nuestra imagen, nuestro trabajo, el honor, la honra, la dignidad... esos principios tan españoles, tan del siglo de Oro, y, sin embargo, tan válidos hoy en día, suele pasar que se transmuta en reflejo claro de quien pretende empercudir. Dicho de otro modo, que el aspirante a manchador es tan presbita que ha creído ver la tara en #AOVE ajeno, sin percatarse del lampante en su bodega.



El silencio es oro, según los clásicos. O, de manera más clara, si no tienes nada positivo que decir, cállate. Ni el oro, por más verde que sea, logra refrenar la boca que se llena de envidia. Sabido es que la envidia tiñe de verde (no de verde olivo si no de un verde serpiente) el entendimiento. Y, en la actualidad, la boca se nos escapa por las manos, se va al teclado de lo primero que nos pille cerca y desfogamos...




De sus palabras, Señor Indignado, deduzco que en los últimos años su aceite no ha pillao cacho en Jaén Selección, si me permite la expresión. Y así ha sido. Nunca hasta ahora, que se hubiera visto, había protestado. Menos aún en las dos ocasiones, que he constatado, el fruto de su trabajo fue "reconocido" por la Diputación. La Diputación de Jaén no reconoce nada, por más que organice, financie y promocione estos premios. Lo hace el jurado, ese jurado al que usted y sus amigos denigran gratuitamente. La mayoría de los miembros de ese jurado repiten año tras año porque son magníficos profesionales y la cata de aceites no es un pasatiempo si no que forma parte de su vida. Siempre se invita a algún periodista gastronómico o agroalimentario, a algún cocinero de prestigio... Es lo normal. ¡Hasta yo he sido jurado en otros premios! ¿Se lo tengo que explicar o desde que no gana lo ha olvidado?

Por si acaso, le voy a recordar en qué consiste un cata a ciegas, que es cómo se decide en Jaén Selección, y en cualquier certamen que se precie de serlo, qué aceite merece la pena y cuál no. En este caso hablamos de 59 candidatos: 47 convencionales y 12 ecológicos. Por tanto, hubo dos catas, pero el proceso es el mismo, sólo que uno fue, obviamente, más prolongado. El color no cuenta: el vaso oficial de cata es azul opaco, cubierto por lo se llama un cristal de relojero que impide que se "escapen" los aromas. Punto importantísimo: la primera impresión, los flavores del #AOVE... tomatera, hierba recién cortada, higuera, alcachofa y así un buen puñado de matices que sólo los muy buenos distinguen. Y, créame, he tenido el placer de catar con bastantes de los miembros de ese jurado y es asombrosa su capacidad de discernir esencias minúsculas. Eso sí, en lo bueno y en lo malo. He ahí su grandeza y lo difícil de reunirlos en una fecha determinada. Se los disputan en todo el mundo. También lo tengo probado. Pese a estas facultades, o gracias a ellas, catan tantos aceites, de tantas variedades, que, ¿no cree absurdo que se vayan a "aprender" los de #JaénSelección? 

Cada aceite de los presentados se rebautiza con un nombre en clave, tipo BZ-1 o P3-L, de forma informática. Todo ese proceso se registra #notarialmente. Los vasos de cata se rotulan con las claves. Tantos vasos con la clave por aceite como miembros del jurado haya... y se inician las rondas de cata, en las que los aceites se sirven en estancias separadas de donde se encuentra el jurado, para que no vean las botellas, en el momento, por lo de los flavores. Se suele hacer por descarte. 



Pese a que se supone que son magníficos #AOVEs, hasta los premios llegan aceites con defectos que, o se delatan en cuanto destapas el vaso y lo apartas, o se delantan en cuanto te echas el buche a la boca, y acaba en el mismo sitio. (Otro recordatorio: los #AOVEs, para considerarlos como tales, han de ser perfectos e irreprochables). En realidad, no es tan sencillo. Existen unas hojas oficiales de cata en las que se valoran todas las características del aceite, se puntúan. Y, como en cualquier concurso, se suman puntos al término de la ronda de cata. Así van quedando los finalistas, hasta llegar a los 7+1.


Otra cosa, le salen mal las cuentas. Sólo dos aceites repiten. Dos. Otras dos marcas continúan en Jaén Selección con distinta variedad. Y han entrado cuatro aceites distintos, dos, de nuevo dos, procedentes de cooperativas de las muchas que en nuestra provincia están haciendo un enorme esfuerzo por realizar #AOVEs premium. 

¿Está ya tranquilo? Ya ha salido todo a la luz. No veo, ni creo que nadie, dónde caben los padrinos, los intereses personales, la posibilidad de saber las marcas sin untar al notario e incurrir en delito o que un panel de cata no pueda ser neutral. Reconózcalo. Simplemente, tiene mal perder y se ha llevado por delante a la Diputación, al jurado y el prestigio de sus compañeros. Por cierto, están muy contentos sus compañeros aceiteros. Las capturas de pantalla, como la de más arriba, corren por los teléfonos móviles de cooperativa en almazara y de molino en trujal que da gusto. Ha ofendido a muchísima gente.

El año que viene, si se repite la situación, es decir, que su aceite no esté entre los #8magníficos de #JaénSelección, en lugar de dedicarse a vilipendiar cuanto se le pase por delante, eche la vista atrás. Hágalo. A ver si lo que falla está dentro de casa, a ver si nos hemos dormido en los laureles, ni será el primero, ni el último. A ver si "nuestro producto" (póngale cariño, que eso también se nota, nuestro aceite, mi aceite...) ha dejao de ser tan bueno, que pudiera. Y, ya me dirá, si ese arranque de teclao le vino por que no le reconocieron el trabajo o por que volvió a echar cuentas de lo que perdía en euros sin ese reconocimiento. A lo mejor, le renta, un poner, mejorar el producto y hacer un buen #AOVE que el jurado vuelva a valorar. Eso, si no le da vergüenza poner sus galardones en la web.

Y a ver con qué se quita el lamparón...

2 comentarios:

  1. Marga, este señor, o mejor su aceite, que se ha pasado(?) borrarlo de la última linea, ha siso seleccionado alguna vez en jaen seleccion y ha sido finalista en varias ocasiones, pero... cada día, por suerte, se hacen mejores aceites en Jaén y lo que hace unos años era bueno, se queda atrás... hay otros mejores. Simplemente. Este año ha sido difícil para todos. No es suficiente con recoger la aceituna muy pronto, hay otros muchos factores a tener en cuenta para hacer un gran aceite que sea digo de estar en Jaén Selección.

    ResponderEliminar