miércoles, 28 de enero de 2015

#AOVE contra el paro

Nos quita el sueño más que la corrupción o cualquier otro problema nacional: el paro. Con razón. Ya ni las peonadas dan pá echar el año. Y la rebusca hace tiempo que dejó de ser siquiera alivio. Resulta palmario que esto del olivar necesita una reforma en los modos de proceder que tiene que venir de dentro. No es menester que exista una regulación externa que imponga normas y reglas. Es cuestión de sentarse, darle vueltas, muchas vueltas y ver qué no funciona ya en unos procedimientos que se han anquilosado en la noche de los tiempos. ¿O no es paradójico que seamos campeones en la producción de aceite y en cifras de paro a la vez? Algo falla.



Como mucha gente, como Martin Luther King: “I have a dream”. Tengo un sueño. Y se ha vuelto recurrente. Vuelve con frecuencia en las noches de invierno.

Lo voy a contar. Sueño que hago una propuesta en las redes sociales y le pido a los ayuntamientos de las Nuevas Poblaciones de Jaén (los pueblos que fundó Carlos III a lo largo, más o menos, de la A-4) que me “regalen” un terrenito con o sin olivos, con el compromiso de crear empleo y riqueza.

Con las mismas, me ofrezco para apadrinar olivos “in situ”. Vamos, que me donen olivos. Picuales, es el único requisito. La idea que tengo es que habiendo tantísimos olivos en la provincia de Jaén, cinco o diez olivos no le hacen daño a la mayoría de propietarios. En cambio, a mi proyecto le vienen de guinda.

Supongamos que, al igual que en mi sueño, la cosa marcha. El Ayuntamiento de La Carolina me ha regalado el terrenito (creo que por aquí me ha venío el sueño: el 76,8% de las mujeres -récord nacional- están paradas) y el llamamiento ha surtido efecto y comienzan a llegar picuales al futuro olivar. Empieza a hacer falta mano de obra y dinero.

Me despierto o me despierta la realidad.

Bienvenida, realidad. Banco, préstamo hasta el día del juicio y echamos a andar. Vamos a por esa mano de obra, cualificada... que las cosas o se hacen bien o no se hacen.

Alguien de ingeniería agrónoma, lo primero, que no es un lujo, si no una necesidad hoy en día. Y de la mano, un alguien más con maestría en almazara que desde el inicio vea el progreso del cultivo para hacer el mejor #AOVE. Otr@ alguien pá gestionar, imprescindible. Y, por increíble que parezca, el/la alguien de las redes sociales, profesional de verdad, que le ponga en bandeja la tarea a la gente de comercial. Con estas cinco patas, lo demás, opinión de ignorante, vendrá por añadidura.

Y, con más dinero...

Por que nos falta la almazara, el molino, el trujal... Necesitamos la zona de recepción en un patio impoluto para la aceituna verde, unas molturadoras y unos decantadores. Y una bodega grande y bonita. Lo bueno de esto es que aunque implica a varias empresas, entre ellas se entienden y te hacen el proyecto conjunto a medida. “Un problema” menos.

¿Dónde? Volviendo al sueño, ya que tenemos el terrenito en La Carolina, pues en uno de sus polígonos industriales, que cuentan con buena infraestructura y buenas condiciones financieras.



Ya está casi todo... Falta bautizar nuestro excelente #AOVE, si no es así, no lo vendo, conste (pero el nombre me lo guardo), un estudio de mercado (que debería ser lo primero, la casa por el tejado) y vestirlo bonito pá que luzca en los comercios. Eso ya tiene quién se lo haga, ¿verdad?

Y cuando ya esté más bonito que un San Luis, por dentro y por fuera, que todo ha de ser un conjunto bien coordinado, lo presentamos en sociedad, de tiros largos y con alfombra roja. Y lo llevamos de gira por las Nuevas Poblaciones, porque coincidirá con el aniversario de su fundación, 2017. He ahí el golpe de efecto comercial buscado. Que los de las Nuevas Poblaciones, gente de orígenes desarraigados, somos mú verticales pá nuestras cosas y gustamos de aferrarnos al poco pasado que poseemos.

El efecto #nichodemercado es la carencia en la comarca de un #AOVE de calidad, ni caro ni barato.

El efecto social real es el paro (y vuelve la mula al trigo). Sobre todo, el paro femenino que ya, en lo rural, sube a niveles estratosféricos. Pudiendo elegir a quién contratar, se contrata al hombre. Cobra igual jornal y, en teoría, rinde más. En teoría... porque esos cálculos, si es que alguna vez se hicieron, debieron realizarlos cuando se cobraba en reales y con una metodología infalible, ¡fijo!

¿Ah? Sí, como el terrenillo de mi sueño está en La Carolina, todos los contratos que pueda, en igualdad de condiciones, serán para mujeres. Si el currículum masculino es superior será para él, pero si están empatados, gana la banca. Contrato yo y es mi sueño.

P.D.- Muchísimas gracias por la acogida de la anterior entrada (el aceite pringa, mancha y resbala). Está batiendo todos los récords de visitas. Y por vuestras palabras en las redes,en whatsapp y en persona. 

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