Nos
quita el sueño más que la corrupción o cualquier otro problema
nacional: el paro. Con razón. Ya ni las peonadas dan pá echar el
año. Y la rebusca hace tiempo que dejó de ser siquiera alivio.
Resulta palmario que esto del olivar necesita una reforma en los
modos de proceder que tiene que venir de dentro. No es menester que
exista una regulación externa que imponga normas y reglas. Es
cuestión de sentarse, darle vueltas, muchas vueltas y ver qué no
funciona ya en unos procedimientos que se han anquilosado en la noche
de los tiempos. ¿O no es paradójico que seamos campeones en la
producción de aceite y en cifras de paro a la vez? Algo falla.
Como
mucha gente, como Martin Luther King: “I have a dream”. Tengo un
sueño. Y se ha vuelto recurrente. Vuelve con frecuencia en las
noches de invierno.
Lo
voy a contar. Sueño que hago una propuesta en las redes sociales y
le pido a los ayuntamientos de las Nuevas Poblaciones de Jaén (los
pueblos que fundó Carlos III a lo largo, más o menos, de la A-4)
que me “regalen” un terrenito con o sin olivos, con el compromiso
de crear empleo y riqueza.
Con
las mismas, me ofrezco para apadrinar olivos “in situ”. Vamos,
que me donen olivos. Picuales, es el único requisito. La idea que
tengo es que habiendo tantísimos olivos en la provincia de Jaén,
cinco o diez olivos no le hacen daño a la mayoría de propietarios.
En cambio, a mi proyecto le vienen de guinda.
Supongamos
que, al igual que en mi sueño, la cosa marcha. El Ayuntamiento de La
Carolina me ha regalado el terrenito (creo que por aquí me ha venío
el sueño: el 76,8% de las mujeres -récord nacional- están paradas)
y el llamamiento ha surtido efecto y comienzan a llegar picuales al
futuro olivar. Empieza a hacer falta mano de obra y dinero.
Me
despierto o me despierta la realidad.
Bienvenida,
realidad. Banco, préstamo hasta el día del juicio y echamos a
andar. Vamos a por esa mano de obra, cualificada... que las cosas o
se hacen bien o no se hacen.
Alguien
de ingeniería agrónoma, lo primero, que no es un lujo, si no una
necesidad hoy en día. Y de la mano, un alguien más con maestría en
almazara que desde el inicio vea el progreso del cultivo para hacer
el mejor #AOVE. Otr@ alguien pá gestionar, imprescindible. Y, por
increíble que parezca, el/la alguien de las redes sociales,
profesional de verdad, que le ponga en bandeja la tarea a la gente de
comercial. Con estas cinco patas, lo demás, opinión de ignorante,
vendrá por añadidura.
Y,
con más dinero...
Por
que nos falta la almazara, el molino, el trujal... Necesitamos la
zona de recepción en un patio impoluto para la aceituna verde, unas
molturadoras y unos decantadores. Y una bodega grande y bonita. Lo
bueno de esto es que aunque implica a varias empresas, entre ellas se
entienden y te hacen el proyecto conjunto a medida. “Un problema”
menos.
¿Dónde?
Volviendo al sueño, ya que tenemos el terrenito en La Carolina, pues
en uno de sus polígonos industriales, que cuentan con buena
infraestructura y buenas condiciones financieras.
Ya
está casi todo... Falta bautizar nuestro excelente #AOVE, si no es
así, no lo vendo, conste (pero el nombre me lo guardo), un estudio
de mercado (que debería ser lo primero, la casa por el tejado) y
vestirlo bonito pá que luzca en los comercios. Eso ya tiene quién
se lo haga, ¿verdad?
Y
cuando ya esté más bonito que un San Luis, por dentro y por fuera,
que todo ha de ser un conjunto bien coordinado, lo presentamos en
sociedad, de tiros largos y con alfombra roja. Y lo llevamos de gira
por las Nuevas Poblaciones, porque coincidirá con el aniversario de
su fundación, 2017. He ahí el golpe de efecto comercial buscado.
Que los de las Nuevas Poblaciones, gente de orígenes desarraigados,
somos mú verticales pá nuestras cosas y gustamos de aferrarnos al
poco pasado que poseemos.
El
efecto #nichodemercado es la carencia en la comarca de un #AOVE de
calidad, ni caro ni barato.
El
efecto social real es el paro (y vuelve la mula al trigo). Sobre
todo, el paro femenino que ya, en lo rural, sube a niveles
estratosféricos. Pudiendo elegir a quién contratar, se contrata al
hombre. Cobra igual jornal y, en teoría, rinde más. En teoría...
porque esos cálculos, si es que alguna vez se hicieron, debieron
realizarlos cuando se cobraba en reales y con una metodología
infalible, ¡fijo!
¿Ah?
Sí, como el terrenillo de mi sueño está en La Carolina, todos los
contratos que pueda, en igualdad de condiciones, serán para mujeres.
Si el currículum masculino es superior será para él, pero si están
empatados, gana la banca. Contrato yo y es mi sueño.
P.D.-
Muchísimas gracias por la acogida de la anterior entrada (el aceite pringa, mancha y resbala). Está batiendo
todos los récords de visitas. Y por vuestras palabras en las
redes,en whatsapp y en persona.
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