#ChefAOVE2015 no es ni mucho menos, como se quieren creer los productores de Úbeda, Baeza y aledaños, una iniciativa suya que ha atraído a cociner@s con estrellas Michelín hasta las ciudades patrimonio. Ni, desengañémonos, es@s geni@s de los fogones se van a desvivir por los #AOVEs de La Loma.
Saben que vienen pagados, bien pagados, como parte de una acción promocional de una agencia de comunicación que se está abriendo camino en la provincia. Que esa agencia, que de normal opera en la Costa del Sol, acaba de poner sucursal en el Santo Reino, que, en lugar de recurrir a un profesional del oficio ha tirado de alguien habitual de las redes cuya mayor virtud es regir con cierto tino su propio blog de cocina.
Con esas mimbres han tejido el canasto para desembarcar al modo Puerto Banús: con mucho glamour, haciendo ruido, gastando pasta y dejando tras de sí esa sensación de vacuidad que nos queda cuando terminamos de ojear una revista del corazón.
Me joroba toda esta historia por partida triple, que ya es jorobar y contener el vocabulario.
Me molesta profundamente como periodista que ha procurado, y sigue haciéndolo, formarse para estar acorde con las nuevas tecnologías y con el entorno que esta profesión demanda hoy en día. Nunca he admitido la tercera vía para ejercer este oficio (gente que no tiene estudios pero la ha desempeñado durante más de cinco años, vale poner discos en la emisora del pueblo). Tampoco ahora admito que personal sin formación específica se dedique a ningún tipo de comunicación, sea o no corporativa. Luego vienen los lamentos. No transijo con el intrusismo profesional. Tengo demasiados amig@s y compañer@s en paro para transigir.
Me enoja que esa agencia de la costa tome a mi tierra por una pandilla de paletos y crea que con poner a alguien con desparpajo y que se apaña estamos listos. Somos listos, que es distinto. Poco futuro auguro con esa falta de respeto a los clientes. De hecho, se han quitado de un plumazo a un buen número de posibles clientes.
Me duele que nos traigan estrellones culinarios a examinar nuestros #AOVEs. Está bien que vengan pero a aprender a usarlos, con la humildad propia de los grandes, no de docentes.
Me saca de quicio el desprecio a l@s grandes de los fogones de Jaén, mag@s manejando los #AOVEs, en plural y sin complejo, capaces de sacarles los colores a cualquiera de los estrellados y soleados. Es su materia prima de cada día. Obviamente, algunos de esos extraordinarios #AOVEs de La Loma saben que no pasarían su escrutinio.
Me hiere la trampa en la que han hecho caer a algunos de los mejores #AOVEs de esta provincia que han acabado amalgados con otros de gama media o definitivamente mediocres por más que se autodenominen premium.
Me encocora que detrás de todo este despropósito haya alguien que presume de ser jiennense.
Pues nada, habemus #ChefAOVE2015, cocinado a traición.
Jaén, como Roma, no paga traidores.
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