A MODO DE PREÁMBULO HISTÓRICO
La vida de Brian, Terry Jones (1979).
Si estos chicos del Frente Popular de Judea no vivieran en el ficticio Israel del siglo I y la película no fuera británica, probablemente, entre los logros de los romanos habrían incluido el aceite de oliva. De hecho, el Antiguo Testamento está plagado de referencias y lo consideran más que alimento, ofrenda para Yavé, un dios que les describe así la tierra prometida: "tierra de trigo, de cebada, de viñas, de higueras, de granados; tierra de olivos, de aceite y de miel" (Dt 8,8).
Los romanos eran gente de muy buen comer, los que podían, claro. Los primeros libros de gastronomía se los debemos a ellos. Quizá el más popular sea el de Apicius (aprovecho para recomendar Triclinium, la novela que ha escrito Almudena Villegas contando su vida). Aunque, desde los griegos tenemos tratados de agricultura, son los romanos, con su fino paladar, los que comienzan a distinguir variedades de olivos y de aceites. El gaditano Columela, el estudioso Plinio, el citado Apicius... observan que no son lo mismo los aceites romanos, de los dan varios nombres y ubicaciones, que los de la Bética, así en general. Romanos, al fin y al cabo, prefieren los suyos. No obstante, siendo de espíritu sibarita, reconocían la superioridad del aceite bético. De modo tal que los barcos no paraban de llegar al puerto de Roma cargados de ánforas llenas del fruto de nuestros olivares.
Esas vasijas, que llevaban la marca de cada productor, no eran retornables. Acabaron formando una de las siete colinas de la ciudad eterna: el Monte Testaccio, el monte de los tiestos. Ahora sabemos que cuatro de cada cinco ánforas provenían de la Bética. Nuestro aceite era el más apreciado por aquellos italianos de hace dos milenios.
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| Monte Testaccio, Roma, formado por restos de ánforas de aceite. |
¿Qué nos han enseñado los romanos? Que teníamos el mejor aceite del mundo, entonces. Porque Roma era el mundo, entonces. ¿Y Ahora?
¿QUÉ ESTÁN HACIENDO LOS ITALIANOS POR NOSOTROS?
Sin medias tintas: dándonos sopas con hondas. Sí, ya vendemos más que ellos, les hemos quitado el mercado norteamericano, nos estamos comiendo el mundo, ¿a qué precio? ¿con qué calidad?
Nosotros cada día publicamos la actualidad del mercado del aceite: sólo nuestros precios, los del resto de países, ¿pá qué? Los italianos hacen lo mismo pero tienen los ojos puestos en la competencia: Grecia, Túnez y España.
👉Primera lección: vigila a la competencia.
Viendo los precios del 13 de diciembre (aviso, los márgenes suelen variar poco), podemos sacar varias lecciones más, eliminando la manía italiana de poner a los vírgenes extra la acidez.
España, Grecia y Túnez estamos en el mismo barco, siendo optimistas, porque nosotros tenemos el precio más bajo, 3,55%€/k, aunque el tunecino nos supera por 10 céntimos, el griego del Peloponeso por 5 y el de Creta por 20. Un arco que en las cuatro variedades desciende a excepción del aceite norteafricano.
Antes de irnos a Italia, una parada en Turquia: el refinado, en flexy tank, ya en puerto lo tiene a 3,18 y subiendo... ¡cuidao! Nuestro lampante oscila entre 3,20 y 3,25.
El mundo diferente de Italia. Se han vendido como marca global: aceite italiano y eso repercute en sus precios y, supuestamente, en sus calidades.
El virgen extra, que está subiendo, y no es de los precios más caros que ha tenido, cuesta 5,80%€/kg. El virgen ni está ni se le espera. Pasamos a lampante directamente. Más barato que el español, y es lógico, el de base 3: 3,10; el de base 5: 3,00. El refinado: 3,45 (2,35 menos que el virgen extra. En España, la diferencia es de 10 centimos). Y, por último, el aceite de orujo de oliva refinado. Italia: 1,90. España: 1,85.
Partimos siempre de una base: hay 2.55€ de diferencia, ahora, entre un kilo de aceite italiano y uno español. Los productos y subproductos del aceite italiano están bien referenciados con respecto a su precio. Los españoles, no. Apenas hay diferencia entre comprar virgen extra, virgen, lampante o refinado y menos a estas alturas de campaña. Italia vende menos, pero ¿a qué precio? ¿Cuántas toneladas vendemos nosotros y a qué precio?
👉Segunda lección: vamos a copiar a Italia.
Aquellos romanos, estos italianos, querían nuestro aceite, nuestro oleum viride, aceite verde, que decía Columela. Algo así como lo que ahora llamamos cosecha temprana, vamos que no viene de hace unos años, que ya hace dos milenios se practicaba, se apreciaba y se pagaba bien.
👉Tercera lección: aprendamos de nuestros antepasados.
Pero nos hemos apoltronao, que el olivo se las apañe, que se caigan las aceitunas, que por lo menos dan lampante y también se paga... ¿verdad? Así funcionan el 95% de las cooperativas: hacemos un aceite pasable, pal pueblo y los forasteros que no entienden, ni los de las cooperativas, que conste, y el resto a las cisternas, que dan los dineros al contado. ¿Calidad? Pá los finolis de la tele que hablan de AOVE. Y así per saecula saeculorum, como recordaba ayer mismo Juan Carlos Contreras.
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| Juan Carlos Contreras @Juancarlerias. Diario Jaén, 13/12/2016 |
El pueblo que no invierte en su propio desarrollo, está condenado al subdesarrollo.


